Fernando Morientes analiza la actualidad Del Real Madrid 

Fernando Morientes fue uno de los últimos grandes ‘nueves’ nacionales del Real Madrid. Analiza en AS la actualidad blanca y habla de sus nuevos y “enriquecedores” proyectos.

Fernando Morientes (Cilleros, Cáceres, 47 años) es uno de los últimos grandes delanteros nacionales que ha tenido el Real Madrid. Tras una exitosa carrera en la que también militó en Albacete, Zaragoza, Mónaco, Liverpool, Valencia y Marsella, el 47 veces internacional con España ahora reconoce que está “disfrutando del ‘postfútbol”. Entre otros proyectos, uno de los más “enriquecedores” es ejercer de embajador de LaLiga y abanderar iniciativas como FC Futures, junto a EA Sports, que ayuda a los más jóvenes a practicar fútbol y tener acceso al deporte. Atiende a AS y analiza la actualidad del equipo blanco.

Nadie como usted para hablar de qué significa ser delantero centro en el Real Madrid. Este año, un canterano nacional como Joselu lucha por hacerse sitio. ¿Cómo analiza su papel por ahora en el equipo?

Pues me parece que con Joselu nunca es suficiente. No sé por qué… ¿porque es español? ¿Porque se llama Joselu? Si analizamos su rendimiento y sus números con los minutos que ha jugado, y los comparamos con otros delanteros de LaLiga, yo creo que los datos son buenos. Y día tras día parece que hay que pedirle más y más. Está claro que tiene la presión de ser el delantero del Real Madrid.

¿Cree que se tendría más paciencia si hubiera sido un fichaje extranjero?

Parece que Joselu tiene que reivindicarse en todos los partidos y no es así. Es un jugador que en su carrera se ha dedicado a hacer goles una y otra vez… y los va a seguir haciendo. Claro, otra cosa es lo que esperemos de él. Si la gente piensa que tiene que hacer 35 goles, pues la presión será mayor, claro. Pero Joselu, que tiene experiencia y una trayectoria, todo esto tiene que ‘resbalarle’ un poco porque él debe seguir haciendo su trabajo.

Lo que parece difícil a corto plazo es que podamos ver una delantera nacional como la que usted formó con Raúl.

Es muy complicado. Igual fuimos nosotros la última gran delantera española en el Madrid. Antes sí hubo muchas. Pero en el fútbol actual, el mercado es mundial y el Madrid tiene el poder económico para poder optar a traer el talento de cualquier parte. Estaría bien volver a ver una delantera nacional. Pero hay tanto talento por ahí…

¿Le llama la atención que el Real Madrid cuente sólo con un jugador con perfil de ‘nueve’ puro?

Me sorprende hasta cierto punto porque puedes poner a Rodrygo o a Vinicius en esa posición y también rinden. A mí me gustan los delanteros centro de toda la vida y por eso destaco a Joselu. Es verdad que en las plantillas de ahora tener a dos jugadores de su perfil es difícil verlo en un club como el Real Madrid, pero la competencia es importante. Yo siempre rendí mejor cuando tenía competencia clara, llámese Suker, Raúl, Mijatovic, Villa en el Valencia… Joselu quizá no tiene eso, pero sí lucha contra esa creencia de que el jugador nacional no es tan valioso como el que llega de fuera. Y nos equivocamos mucho.

También es verdad que en el Real Madrid siempre hay nombres (Mbappé, Haaland…) que suenan para ese puesto.

Sí, pero es que en el Real Madrid siempre vives bajo la espada de Damocles. Porque si no hay un jugador al que tienes que desbancar, siempre hay nombres que van a venir para quitarte el puesto… Y claro, al jugador le entran dudas. Pero es lo que tiene estar en los grandes equipos, la exigencia de tener que dar el máximo nivel y, si no eres capaz, pues te toca abandonar el barco. Es una presión difícil. Yo recuerdo que en mis tiempos no existía la herramienta de la psicología, o si la había, no la utilizábamos como ahora. Y en el fútbol profesional, a veces nos olvidamos de la persona, de que no se puede estar permanentemente al nivel más alto mental o emocional.

¿Cómo afecta a un equipo vivir un caso como el de Mbappé verano tras verano? ¿Recuerda un culebrón así?

Hombre, de mis tiempos recuerdo el de Karembeu. Que si venía al Madrid, que si iba al Barça… Salía en las portadas de todos los periódicos. Está claro que las circunstancias son diferentes, el fútbol ha cambiado muchísimo, y también son dos futbolistas completamente distintos. Pero sí recuerdo que en el vestuario lo comentábamos día a día. Y estábamos cansados de tantas especulaciones.

El que sí va a llegar, y también para un puesto parecido, es Endrick. Un chaval de 17 años que ha levantado una enorme expectación…

Hay que tener cuidado porque parece que va a llegar y va a ser una gran estrella. Con Endrick debemos ir con pies de plomo. Hay que tener los pies en el suelo porque es muy joven. Y encima cuando llega del extranjero, hay que tener en cuenta más variables: que se adapte bien, sepa asumir su rol, el impacto de llegar a todo un Real Madrid, cómo le afecta jugar o no hacerlo, que haga goles desde el principio o que no los haga, que le critiquen o le ensalcen… Yo he visto grandísimos jugadores en el Real Madrid que no han podido sobreponerse a esas situaciones. Y otros que, ante esas dificultades, se han crecido.

Parece que ese es el caso de Bellingham. ¡Hasta se le compara con Zidane! Usted vivió la llegada de Zizou al Madrid desde dentro. ¿Cree que el impacto puede ser similar?

Son casos diferentes. Zidane recaló en el Real Madrid cuando ya era totalmente maduro, mientras que Bellingham ha venido a madurar al Real Madrid. Creo que las comparaciones se hacen porque el impacto de Bellingham en los primeros partidos con el equipo nos ha dejado a todos ojipláticos. Un chico tan joven, con ese físico, ese talento… que encima hace goles. Y todo eso ha generado una expectativa tan grande a su alrededor que hay que ver cómo la asimila. Porque no va a estar siempre a este nivel, como máximo goleador de LaLiga. Ahora debe asumir ese rol de estrella. Parece un chico muy maduro, o esa es la sensación que da.

Y muy elegante sobre el campo, quizá eso es lo que recuerda al francés.

Hay similitudes. Aunque Zidane era mucho más talentoso en el plano técnico. La sensación que daba al eliminar jugadores con una calidad portentosa, y Bellingham es más moderno en el sentido de lo que se llama box to box, que llega al área, que defiende, que en el minuto 90 se puede hacer un esprint de 30 metros…

En el caso de Bellingham, o más claramente en el de Endrick, se ve la presión a la que son sometidos futbolistas muy jóvenes, cada vez con menos edad. Usted también debutó muy joven en Primera División. ¿Cómo analiza esos casos?

Hay veces que el talento sale a flote y otras veces es la necesidad de los clubes la que hace recurrir a jóvenes talentos. En mi caso, en el Albacete, yo encontré un equipo que tenía todas esas necesidades. Y en ese momento, el entrenador que había, Benito Floro, apostó por mí. Pero por eso es tan importante lo que llamamos fútbol formativo, porque todo tiene una formación. Y eso no significa que cuando termina esa formación, tengas que ser el estandarte de un equipo. Al final, la figura del entrenador es el que debe guiar a los talentos. Saber cuándo ponerle, pero también darle descansos… Porque creamos una burbuja alrededor, los ensalzamos, le ponemos la etiqueta de que van a ser el nuevo Messi, Cristiano… Y eso son palabras mayores. Es un proceso tan largo que hay que dejar que lo acometan poco a poco. Por eso algunas veces vemos talentos que no llegan a lo que prometían por problemas de formación mental.

Y hablando de formación, usted como embajador de LaLiga y con proyectos como FC Futures junto a EA Sports ha podido participar en varias iniciativas.

Sí, es un proyecto para invertir en el fútbol comunitario a nivel mundial. Yo soy embajador en España y ya hemos llevado a cabo un proyecto en Vallecas, donde a estos chicos se les da acceso a jugar al fútbol. Estoy muy feliz porque son proyectos muy enriquecedores. En nuestro deporte son importantes las infraestructuras. Yo vivo en Madrid y hay zonas en las que es complicado que los chavales bajen de casa para practicar nuestro deporte, tienen que desplazarse… Y si tienen esas instalaciones, bien cuidadas, cerca de sus casas, es más fácil. Pero no sólo eso, sino material, ropa, balones… Al final es una manera de invertir en nuestro deporte desde la base. Porque la videoconsola es muy interesante, pero también lo es practicar deporte junto a tus vecinos, socializar… Y en ocasiones también es importante para los chavales porque les ayuda a evadirse de situaciones, alejarse de asuntos turbios… Por eso cuando se me propuso, dije: ‘Fantástico’. Vamos a intentar ayudar a cuantos más niños, mejor. No sólo a practicar deporte, sino también a formarse.

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