Pumas ante el Clausura 2026: 14 años de sequía y la obligación de renacer

UNA SEQUÍA QUE YA PESA
Los Pumas de la UNAM arrancarán el Clausura 2026 con una prioridad innegociable: competir en lo más alto. No solo por disputar Liga MX y Copa de Campeones de Concacaf, sino porque cargar con casi 15 años sin título se ha vuelto un peso deportivo e histórico imposible de ignorar. Desde aquel Clausura 2011 ante Morelia, la afición auriazul espera un campeonato que parece eterno.

Con Toluca recién consagrado bicampeón y convertido en el rival a vencer, el resto de la Liga MX ajusta piezas para pelear por la corona. En esa carrera, Pumas parte con un contexto incómodo: es el tercer equipo con la peor sequía de la Primera División entre los clubes que ya han sido campeones.

LOS NÚMEROS NO MIENTEN
Solo Puebla (35 años) y Necaxa (27) superan la sequía universitaria. Detrás aparece Tijuana (13), seguido de clubes como Chivas (8), Santos (7) y Monterrey (5). Entre los llamados “grandes”, Pumas es el más rezagado:

  • América | Último título: Apertura 2024
  • Cruz Azul | Último título: Guardianes 2021
  • Chivas | Último título: Clausura 2017
  • Pumas | Último título: Clausura 2011

Además, cuatro equipos nunca han sido campeones en la Liga MX: Querétaro, Atlético de San Luis, FC Juárez y Mazatlán. La presión recae en Pumas no solo por la historia, sino por el presente: volver a competir es obligación, no objetivo.

EL PESO DE LA HISTORIA COMO EXIGENCIA
Para Efraín Juárez —en su primera gran prueba como técnico auriazul— el Clausura 2026 debe convertirse en un parteaguas. La directiva, encabezada por Antonio Sancho, también está bajo el reflector: el armado del plantel y las decisiones en el mercado determinarán si el proyecto avanza o se estanca.

El panorama no da margen para excusas. Pumas deberá responder en dos frentes:

  • Liga MX: evitar llegar a los 15 años sin título.
  • Concacaf: competir por el boleto al Mundial de Clubes 2029 y la Copa Intercontinental 2026.

LO QUE ESTÁ EN JUEGO
Pumas no solo compite por una copa: compite contra el calendario, contra la memoria y contra la narrativa de un gigante que perdió su lugar. La exigencia es inmediata. La paciencia, mínima. El Clausura 2026 no es un torneo más: es el punto de quiebre entre seguir siendo historia… o volverse recuerdo.

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