La tensión entre la UEFA y la FIFA continúa escalando. A pesar de que el organismo presidido por Gianni Infantino reconoció errores y ofreció disculpas por su polémico proyecto para vender participaciones de la Copa del Mundo, el fútbol europeo mantiene firme su postura y no descarta un boicot a las competiciones organizadas por la FIFA.
En un comunicado enviado a ESPN, la UEFA dejó claro que las disculpas no modifican su posición y reiteró que sus asociaciones miembro siguen considerando la posibilidad de no participar en los torneos de la FIFA si no se cumplen las condiciones establecidas.
La UEFA exige garantías
El organismo europeo recordó que su postura siempre estuvo condicionada a dos requisitos fundamentales:
- El retiro definitivo del proyecto para privatizar las principales competiciones de la FIFA.
- Garantías de que una iniciativa similar no volverá a presentarse en el futuro.
De acuerdo con la UEFA, ninguna de estas condiciones se ha cumplido plenamente.
«Las asociaciones de la UEFA fueron muy claras sobre las condiciones que conlleva la no participación en las competiciones de la FIFA», señaló el organismo.
Además, reiteró que mantiene su pérdida de confianza en la gestión de Gianni Infantino, postura que ya había manifestado tras conocerse el plan de privatización.
La FIFA reconoce errores
El miércoles, tras una reunión de emergencia celebrada en Rabat, Marruecos, la FIFA admitió que «se cometieron errores» durante el proceso que impulsaba la creación de un modelo con inversión privada para la gestión comercial de la Copa del Mundo.
Pese a ello, el organismo también informó que su alta dirección reafirmó el respaldo a la presidencia de Gianni Infantino.
El conflicto sigue abierto
Aunque la FIFA dio marcha atrás con su iniciativa, el conflicto institucional con la UEFA continúa sin resolverse.
Desde el organismo europeo consideran que el problema no se limita al retiro del proyecto, sino también a la falta de confianza en la actual administración encabezada por Infantino, por lo que la amenaza de un boicot a futuras competiciones internacionales, incluido el Mundial, permanece sobre la mesa mientras no existan garantías suficientes para evitar que una propuesta similar vuelva a presentarse.





