Por: Staff l México l Jueves 10 de noviembre del 2016
No sólo dejó enfurecidos en la cancha a los dos equipos y sus aficionados, luego de su pésimo desempeño al dirigir el duelo León-Chivas; además fuera de la cancha, en los mismísimos vestidores del Estadio Nou Camp, el silbante Marco Antonio Ortiz Nava “metió la pata”.
En el duelo entre La Fiera y El Rebaño, Ortiz Nava marcó dos penaltis, uno de ellos inexistente; expulsó a tres jugadores, todos con mala apreciación; además de que mostró 13 tarjetas amarillas, dejando enfurecidos a jugadores, técnicos y aficionados.
Pero eso no fue todo en la desastrosa noche del silbante, ya que antes de iniciar el encuentro dejó pasar a sus familiares al vestidor, algo que tiene estrictamente prohibido los “señores de negro”.
Los familiares se tomaron fotos y las subieron a las redes sociales, provocando un enojo mayor de la Comisión de Árbitros.
De acuerdo a informes del ex silbante Felipe de Jesús Ramos Rizo, Ortiz Nava fue suspendido tres meses, consecuencia de los que seguramente ha sido peor noche en el arbitraje.







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